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Saturday, October 20, 2007

EVOLVING WORLDVIEWS, EXPANDING SELF



Tracing the most general contours of psycological growth, this scheme highlights the fact that increasing consciuosness corresponds to a broadening of worldviews and an expansion of one's sense of self:

Egocentric ("me"): A stage characterized by narcissistic self-absorption, bodily needs and desires, emotional outbursts, unsocialized impulses and an incapacity to take the role of the "other'; seen todat predominantly in infants and young children, rebellious teens, wild rock stars and criminals (infrared to red).

Ethnocentric ("us"): An expansion of self identity to include one's family, peers, tribe, race, faith group or nation; the adoption of socially conformist rules and roles; commonly seen in children aged seven to adolescence, traditional religious myths and fundamentalism, the "moral majority," Nazis, the KKK, right-wing politics, patriotrism, sports teams, school rivalries (amber).

Worldcentric ("all of us"): An even greater expansion of self to embrace all people, regardless of race, gender, class or creed; a stage of rationality that questions rigid belief systems and transcends conventional rules and roles; commonly seen in late adolescence, social activism, multiculturalism, science, moral relativism, liberal politics, the "global vallage', interfaith spirituality; the emergence of integral cognition (orange to teal).

Kosmocentric ("all that is"): An identificaction with all life and consciousness, human or otherwise, and a deeply felt responsability for the evolutionary process as a whole; "super-integral" cognition and values; innate universal morality; nondual spirituality fusing being and becoming; an emergent capacity, rarely seen anywhere (turquoise to clear light).

(Excerpt taken from "The leading Edge of the Leading Edge" a discussion with Andrew Cohen and Ken Wilber. "What is Enlightment?" Magazine. Oct-Dec issue.)

Saturday, August 11, 2007

REALIDADES

por Oscar Collazos

Después de la emisión por RCN del documental de Pirry sobre Cartagena de Indias, han pasado arroyos de agua sucia por debajo del molino. Se han venido arrojando baldados de porquerías insultantes a un periodista que, independientemente del sensacionalismo que imprime a sus reportajes televisados, tiene el buen tino de saber sacarle el mejor provecho periodístico a realidades por lo general ocultas.

Lamento, por encontrarme fuera del país, no poder asistir al debate que se va a hacer en la Universidad de Cartagena, aplazado para otra fecha porque, al parecer, hoy sábado se emite una segunda parte del reportaje. Desde que supe de este acto, necesario para llevar las aguas revueltas por el cauce de la discusión democrática, pensé que la ciudad merecía revulsivos como el programa de Pirry para sacar de sus entrañas el lamentable provincianismo pequeñoburgués que obliga a barrer para adentro y a lavar los trapos sucios en casa.

Muchos saben que intervine en ese programa con un testimonio que ha escandalizado a algunas buenas conciencias pseudopuritanas. Dicho testimonio quería poner en evidencia la espantosa realidad de muchachitas dedicadas a vender sexo en circunstancias imprevistas y a precios irrisorios. El realizador del programa hizo uso de una frase que, sacada de su contexto, puede parecer morbosa, además de sensacionalista. Ese “Cartagena huele a sexo” pretendía darle prioridad a una situación conocida por todos: la ciudad es desde hace mucho tiempo el escenario de un creciente mercado sexual.

No sé si Pirry retomará en la emisión de esta noche testimonios parecidos, pero temo que otra vez serán mal entendidos por quienes llevan dos meses ofendidos por la crudeza de ese programa. Por ello es importante el debate de la próxima semana. Aunque no se esté de acuerdo con el estilo del popular periodista de RCN, lo de menos es discutir la orientación de su estilo. Lo que debe entrar a discutirse es el grado de verdad que tienen esos testimonios.

Yo no creo que la verdad haga daño a nadie. Lo que hace daño, individual o colectivamente, es la ocultación de esas verdades, el empecinado empeño en ignorarlas o confinarlas en los oscuros aposentos de la hipocresía. Toda realidad que se oculta es susceptible de empeorar, precisamente porque, condenada al olvido, no es objeto de los correctivos deseados.

Siempre he dicho que la hipocresía hace más daño que la sinceridad, que más daño hacen las ocultaciones que las revelaciones y que una sociedad sólo puede mejorar en lo material y en lo espiritual cuando es capaz de mirarse en el espejo y aceptar, con realismo y valentía, la imagen que éste le devuelve.

Hace unos días me viene “persiguiendo” con obstinación de demente un lector de mis columnas de El Universal y El Tiempo. Se encubre en un pseudónimo y, tras esta treta de la cobardía, vierte toda clase de insultos contra mi persona. Lo hace porque intervine precisamente en el programa de Pirry. Sospecho que no es la primera vez que está en desacuerdo conmigo, algo que celebro y acepto: no se escriben libros o columnas de opinión para conseguir unanimidad sino para suscitar debates y cotejar opiniones.

No me inquietan estas reacciones. Me inquieta sospechar que vienen de la intolerancia o de la hipocresía o que quien insulta con identidad encubierta debe ser alguien que hace otras cosas con idéntico método. No tengo nada que decirle. O sí: que se acerque al debate que organiza la Universidad de Cartagena y diga con toda sinceridad qué es lo que le molesta en la difusión de la verdad.

Sunday, February 25, 2007

¿QUE ES UN ARTISTA?

"Hay gente que es artista sin tener conciencia de serlo. Entonces sueña como artista, vive su arte y su vida es un arte. Es gente que anda por ahí, sin pensar en la tierra ni en el cielo y que actúa en armonía con algo que la sociedad no quiere que exista y por ello se confabula para abortarlo, o destruirlo. Es una armonía que se establece con lo desconocido, por lo perverso, con lo reprimido, con la ansiedad de lo divino y con el deseo de matar, que es igualmente necesario. Esa armonía los hace artistas, y no tienen conciencia de serlo. Si tuvieran conciencia, quizás todos los prejuicios que existen sobre el significado que socialmente tiene “ser artista” harían que su acción vital se desvirtuara. Son inocentes. ¿Los hay? Sí, los he encontrado. Están en los loqueros, a veces debajo del agua, o en un bodegón. Me topé con una artista en Neuquén, parecía una piedra de oro tirada en la montaña. Hablando horas y horas con esa vieja mapuche supe que ella era la vida y era el arte. Me dijo que antes de hablar conmigo iba a soñar conmigo, que en el sueño descubriría si yo era o no una persona de confianza. Tuve la suerte que al otro día me hablara y pude entender la lengua del viento. Ella encarnaba todo lo que yo había puesto en la utopía del arte. Ella era la poesía, mientras tomábamos mate, me acariciaba la mano y escuchábamos al viento.

Cuando esos auténticos artistas toman conciencia de lo que son, racionalizando lo que son, esa conciencia los “ensucia” y dejan de ser lo que eran en el mismo momento en que lo descubren. El espejo se rompe en mil pedazos.

Hay también gente que tienen conciencia de lo que es el arte, a partir de la reflexión sobre lo que están creando. Y aquí surge otra vez la división.

Están quienes actúan de artistas, impostan de artistas y a partir de la cristalización de la pose y del rol pervierten y depravan el verdadero sentir del artista. Cuanto más crece el reconocimiento social más pronto se convierten en la máscara, en la payasada de aquello que, como hombres, alguna vez fueron.

Hay otros, los hay, los hay, que sufren con el peso de esa conciencia y pese a todo intentan mantenerse limpios, lo limpio que se puede ser en la gran cloaca. La pregunta que se hace esa clase de artistas es: ¿Estoy vivo o estoy muerto?

Yo creo que se responden, con vómitos y balbuceos. Creo que el artista de esta raza sabe que está muerto, condenadamente muerto, y tiene miedo de estar muerto y por eso hace arte. Para escapar de su muerte."

Vicente Zito Lema

Extraído de Katarsis Blogzine (y ellos lo extrajeron, a su vez, de la edición de agosto de 1990 de la revista Cerdos & Peces)

Saturday, January 20, 2007

Bukowski on writing

If it doesn't come bursting out of you
in spite of everything,
don't do it.
unless it comes unasked out of your
heart and your mind and your mouth
and your gut,
don't do it.
if you have to sit for hours
staring at your computer screen
or hunched over your
typewriter
searching for words,
don't do it.
if you're doing it for money or
fame,
don't do it.
if you're doing it because you want
women in your bed,
don't do it.
if you have to sit there and
rewrite it again and again,
don't do it.
if it's hard work just thinking about doing it,
don't do it.
if you're trying to write like somebody
else,
forget about it.

if you have to wait for it to roar out of you,
then wait patiently.
if it never does roar out of you,
do something else.

if you first have to read it to your wife
or your girlfriend or your boyfriend
or your parents or to anybody at all,
you're not ready.

don't be like so many writers,
don't be like so many thousands of
people who call themselves writers,
don't be dull and boring and
pretentious, don't be consumed with self-love.
the libraries of the world have
yawned themselves to sleep
over your kind.
don't add to that.
don't do it.
unless it comes out of
your soul like a rocket,
unless being still would
drive you to madness or
suicide or murder,
don't do it.
unless the sun inside you is
burning your gut,
don't do it.

when it is truly time,
and if you have been chosen,
it will do it by
itself and it will keep on doing it
until you die or it dies in you.

there is no other way.

and there never was.

Wednesday, December 27, 2006

Editorial: Otra vez Cartagena*

Cartagena, como todos los años, vive la efervescencia de las vacaciones. Multitud de visitantes invaden la ciudad en busca de su afamada belleza, de playas y de tierra caliente. Desde hace un lustro, cuando se volvieron más seguras las carreteras gracias a las acciones gubernamentales, buena parte de los turistas arriba por tierra y congestiona con miles de automóviles adicionales las calles ya atestadas de la ciudad.
Los hoteles rayan el tope de su capacidad, los restaurantes no dan abasto y las playas son un hormiguero de bañistas y vendedores. Cartagena es el destino turístico predilecto de los colombianos y de miles de extranjeros desde hace tiempos.
¿Quiere esto decir que ya es capaz de afrontar la temporada con experiencia y recursos suficientes? Según algunos de los más estudiosos nativos, no. "La ciudad no está preparada para recibir el turismo que está recibiendo", afirma sin contemplaciones el destacado urbanista Francisco Angulo.
Una mirada a la prensa local revela por qué. Con meritorio sentido autocrítico, columnistas y editorialistas insisten en señalar los problemas que abruman a la legendaria villa.

* * * *

"Es indudable que en Cartagena hay un problema de inseguridad que debe ser resuelto urgentemente", sostiene en reciente editorial El Universal. En otro, el mismo diario alerta sobre el ruidoso entorno de la ciudad en tiempos de veraneo y critica el hecho de que la Alcaldía autorice estruendosas discotecas al aire libre, como la que podría funcionar en el Parque de la Marina, "a pesar de las protestas permanentes y airadas de los vecinos".
Se suman a estos pecados el abandono de muchas calles, el secular desaseo, la permanente lucha del ciudadano indefenso contra el automóvil particular, que quiere invadirlo todo, y los monumentales atascos de tráfico, a los que contribuyen las obras -cada vez más costosas- del sistema de transporte público conocido como Transcaribe y la ausencia de una avenida perimetral que otorgue salida lógica al sistema vial.
No se trata de desaconsejar a Cartagena como destino turístico, pues pocos son tan atractivos en toda Suramérica. Sino de hacer un nuevo reclamo a las autoridades y una nueva invocación al espíritu cívico de los ciudadanos (no propiamente ejemplar, para ser sinceros), a fin de que la ciudad esté a la altura de su prestigio.
La capital de Bolívar ha padecido en los últimos lustros un desgreño administrativo que sufre altas y bajas, pero que definitivamente no ha contado con la suerte de Bogotá o Medellín, donde una serie de buenos alcaldes enmendaron la deriva metropolitana y han contribuido a educarlas, embellecerlas, desembotellarlas y hacerlas más gratas para todos, especialmente para los habitantes de las zonas pobres.

* * * *

En este punto, justamente, Cartagena incuba una bomba de tiempo. Con miles de desplazados por la violencia que llegan cada día a sus barriadas, con un problema de desempleo estacionario y con la reaparición de mafias paramilitares en ciertos lugares de la ciudad, la tensión social va en aumento. Durante un tiempo, tales condiciones generaron un aumento de la criminalidad en los tugurios; pero hoy, como dice el columnista Alfonso Múnera, "se regó por toda la ciudad".
No es posible blindar por completo el centro histórico y Bocagrande, pero al menos se nota una importante presencia policial en la zona turística, lo mismo que conviene señalar la mejora del aeropuerto y el despeje de ciertas avenidas, que eran intransitables.
El problema es que muchas de las soluciones que ofrece Cartagena resultan contraproducentes para su estatus de ciudad turística: los rascacielos que se levantan en zonas playeras crean empleo, pero amenazan los servicios de la zona; la expulsión de las ventas ambulantes favorece la circulación, pero priva a muchos pequeños comerciantes del sustento familiar.

* * * *

En Cartagena sigue haciendo falta una visión que contemple toda la ciudad, no solo el sector turístico, y que piense en el futuro, no solo en las fiestas de temporada. Sin ella, repetirá eternamente los mismos errores.

(*Tomado del diario "El Tiempo" - 27.12.06)

Monday, December 25, 2006

Have you ever seen God?

-Have you ever seen god? A Mandala. A symmetrical angel.
Felt? Yes. Fucking. The Sun.
Heard? Music. Voices.
Touched? An animal. Your hand.
Tasted? Rare meat, corn, water and wine.

Jim Morrison