Showing posts with label personajes. Show all posts
Showing posts with label personajes. Show all posts

Tuesday, February 12, 2008

"Yo no practico la modestia, pecado hipócrita de los débiles que no se sienten alentados por la fuerza de la verdad." __ Efraín Ferrer

Saturday, February 17, 2007

Cambio de carrera

Yanet dejó la enfermería por una profesión un poco más decente que la prostitución. Ahora utiliza la ignorancia de la sexualidad femenina para pagar su renta. Con eso, dice ella, le va mejor. La muy astuta inventa historias de fantasía acerca del punto G, descripciones de derrames orgásmicos y calambres corporales. Le hace creer a las mujeres que aún no han alcanzado el clímax y vende paraísos artificiales, cosquilleos impulsados con batería y falos de caucho con nombres de animal.

Convoca brujitas para sus famosos aquelarres de frustración.

Acepta cheques y tarjeta de crédito. Sus clientas, sin embargo, pagan "cash"... se rehúsan a dejar huella de su imbecilidad.

Sunday, January 28, 2007

Anatomia de un Asesino Incidental

El músculo de su ceño delataba su pasado. Siempre he distinguido a los asesinos accidentales por ese desarrollado y duro relieve entre ceja y ceja. Ellos fruncen la frente porque tienen la conciencia de la que los verdaderos criminales carecen. Ese pequeño bulto es el lugar donde la memoria selectiva depositó el incidente para olvidarlo... pero el asunto es tan grande, tan grave, tan pesado, tan intenso, que siempre termina inflando esa sección del rostro. Es tan obvio como un hijo negado.
Desde atrás, el paisaje no cambia. Su cuerpo es famélico, dramático, una revelación de la topografía del dolor. Una pequeña joroba, que si acaso logra disimularse con la ropa, se erige en la frágil espalda... una espalda cansada ya de cargar con la culpa.
El asesino incidental camina entre nosotros, vive huyendo de su pasado y de su propia memoria. Es una víctima del destino, pero para nuestro entender mató. Eso lo aísla inmediatamente del resto de la humanidad. Conoce a la muerte de frente y entiende la frágil y efímera naturaleza de la vida. El momento, ese momento, le hizo entender esa retahíla que le ha tomado siglos al Budismo enseñar.
Se alimenta del misticismo. Su sonrisa es pura y su espíritu es sabio. Sabe llorar a todo pulmón y a veces olvida el por qué de su llanto. Disfruta del baño como un ritual de purificación diaria. Se sienta en el suelo mientras deja que el agua caiga sobre él. Esa es la lluvia divina que lo absuelve, o al menos eso piensa. Le toca. De otra manera, le es imposible comenzar el día.

Friday, December 15, 2006

Sammy Rock Shop

En una tarde dominguera, la playa de "las velas" despedía su característico olor a aceite de coco. Esta esquina de mar, delineada por un espolón eterno, era uno de los pocos "puntos sociales" donde los foráneos se mezclaban con los locales. Al menos en mi época. Lo más curioso es que este era quizás el único punto donde las dos Cartagenas se miraban cara a cara, desprovista de ropajes, confrontando al sol: la una de frente, la otra de espaldas.
Nunca olvidaré el día en que ví a Edy en esa playa. Ella y Cristina, su hermana, fueron "muchachas de servicio" en mi familia durante años. Sus madres y tías también ejercieron dicha humillación para mis ancestros inmediatos. Como trabajo alterno, ellas aprovechaban las oportunidades de economía informal que ofrecía el turismo... hasta que un día lo convirtieron en su trabajo de lleno. Vendían gaseosas en la playa, bajo la solana más inclemente. Montaron su propio negocio.
Un día, mientras tomaba el sol, Edith se apareció de la nada ofreciéndome sus productos. Yo salté eufórica y me le colgué del cuello. No la veía hacía años y su risa brillaba en medio del cansancio oscuro de su cara. Ella hacía parte de mi historia personal, era un miembro de mi familia, conocía mi ropa sucia, mi comida favorita y mi mal temperamento. "Edy! Edy!" Mi infancia volvió a mí. "Edy! Edy!" Intercambiamos abrazos, sonrisas, hablamos cogidas de las manos... "Edy! Edy!" Ella no podía demorarse; estaba trabajando. Nos despedimos, se fue y me quedó un guayabo.
A la nada, apareció Sammy, el "cara de tigre," uno de esos personajes caricaturezcos que se exceden en su histrionismo y no pueden sobrepasar el acto de un estereotipo. Podría decirse que el sujeto fue promotor y precursor de bandas de rock locales. Se lo abono. El siempre adolescente Sammy utilizaba un tono de voz (creía él) bastante seductor. Se juraba un tumbalocas, un rock-star, un "bacan." Y lo era. Tenía una tienda, a dos pasos de "La Escollera," en donde vendía toda clase de parafernalia del cliché rockero: camisetas de Iron Maiden, AC DC, Metalica, Poison, etc. Aretes con la hojita de marihuana, anillos con el yin yang, pipas, bongs, llaveros, afiches... Hasta puesto de tatuajes tenía montado el hombre! Recuerdo bien el mural de culos (femeninos, por supuesto) que tenía detrás del mostrador. Yo sabía que estaba casado y que tenía un par de niños. Pero no sabía más. La verdad es que su cara pública nunca me dejó ver quién era él en realidad.
Pues bien, este personaje se me acercó en la playa, minutos después de que saludé a Edy. Por primera, y última vez, oí su verdadera voz. Me dijo que se sentía feliz de haber sido testigo de una escena tan linda como la que acababa de ver (?). Dijo sentirse orgulloso de ver como una pelaá como yo (???) saludaba ASI a una vendedora en la playa (????????)... en frente de sus amigos. Luego, con una mirada infantil y desnuda que nunca olvidaré, me dijo cuanta falta le hacía a nuestra ciudad gente como yo (??), gestos como ese.
Aún sigo pensando que no hice nada fuera de órbita al saludar a Edy, pero pienso que Sammy sí se salió del camino al señalarme esa absurda línea que divide a las dos Cartagenas. Lo hizo a su modo, ingenuamente, de manera sintetizada y ligera, en un acto tan cotidiano como un saludo, en una tarde de domingo, en medio de un resplandor de mediodía que cegaba hasta el alma.

Hoy Sammy esta muerto. Se tiró de un piso 21 a sus 37. Cuanta falta le hace a Cartagena un "cara de tigre" como él.

Thursday, December 14, 2006

Nacer es un Acto de Violencia

Y me dices que soy tu vientre

cuando yo
no logro
siquiera

resguardarme en mi piel.